Recientmente he visitado a un amigo que este año ha sido ordenado sacerdote, estuvimos charlando sobre las formas devocionales individuales que se dan en las diferentes religiones, concretamente estuvimos hablando sobre los rosarios o cuentas de oración que existen en casi todas las fes, el rosario católico, el
japa mala hindú, el cordón de oración ortodoxo o
komboskoini, el
misbaha islámico, etc.
Esta conversación me recordó un capítulo de la obra de Jean Hani sobre el significado simbólico del rosario y las apreciaciones de René Guénon en otro artículo al respecto.
Pensando en estas cuestiones recorde como se las habrían apañado los católicos irlandeses durante el periodo penal que impuso el dominio inglés a cualquier práctica católica, así que me puse a investigar.
El periodo penal irlandés, que comenzó en 1691 y concluyó a finales del siglo XVIII, se concretaba en una serie de leyes impuestas por los ingleses para impedir a los católicos irlandeses poseer la tierra, obtener el poder político o practicar su fe, puesto que casi toda Irlanda era fervientemente católica; estas medidas resultaron ser una eficaz estrategia para el sometimiento y la opresión económica de los irlandeses.
Durante el periodo penal, era ilegal decir o asistir a misa, poseer cualquier artículo religioso o recitar cualquier rezo reconocido como católico. La pena para esto era la muerte. Tanto los sacerdotes como los feligreses católicos fueron comúnmente ahorcados por el crímen de practicar su fe.
Un cierto número de costumbres surgió durante estos tiempos y entre ellas los irlandeses desarrollaron una fórmula particular y furtiva para poder mantener su fe intacta y conservarla lejos de la indiscreta opresión; esa fórmula se plasmaba en un objeto muy peculiar, el
rosario penal irlandés.
El rosario penal irlandés también conocido como “
An Paidrin Beag”, o “El Pequeño Rosario”, consiste en un aro o anillo del que cuelga una sarta de diez cuentas mas otra adiccional y rematado finalmente por una cruz. Este rosario se reza colocando el anillo en el pulgar, rezando la primera década del rosario, luego pasando el anillo al siguiente dedo rezar la segunda década, etcétera, hasta haber rezado el rosario completo. Este rosario al ser mucho más sencillo se hizo popular debido a que podía ser ocultado fácilmente en la mano o la manga pudiendo el devoto seguir rezando sin miedo a ser descubierto.